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La historia de Restalia, desde el principio. Capítulo 3

Revolución es la palabra que mejor combina con Restalia. Solo 15 años le han bastado al holding andaluz para sacudir el sector de la restauración. A lo largo de este tiempo se han producido hitos, como el nacimiento de 100 Montaditos en 2000 y la llegada de la promoción Euromanía en 2008, que allanaron el camino para el lanzamiento en 2010 de la segunda enseña del grupo. El nombre lo dice todo: Cervecería La Sureña. Una apuesta que hunde sus raíces en el origen de José María Fernández Capitán, fundador de Restalia.
La franquicia La Sureña llegó en un momento en que 100 Montaditos ya caminaba solo y estaba consolidado en los centros comerciales y las calles de ciudades y pueblos de toda España. Esta segunda marca de Grupo Restalia comparte con su hermano mayor la riqueza de la cocina andaluza a precios asequibles con el fin de hacer de la experiencia gastronómica una celebración entre amigos y familiares.
Con ella, Fernández Capitán quiso contagiar a todo el país del espíritu festivo de Andalucía. El primer local de la nueva enseña se abrió en el centro comercial de Islantilla (Huelva), junto al lugar donde seis años antes se había inaugurado el primer 100 Montaditos. Hoy en día existen más de 100 establecimientos de Cervecería La Sureña a lo largo y ancho de toda la geografía nacional. No obstante, la esencia se mantiene: una variada oferta de raciones acompañada de cubos de botellines de cerveza en un ambiente tranquilo, relajado, pero divertido y lleno de vida que transporta al cliente al auténtico espíritu del sur.

¿Cuál es la clave del éxito de la franquicia La Sureña?

Ésta es la clave de su éxito. Con la apuesta por los cubos en el mismo lanzamiento de la marca, Fernández Capitán logró volver del revés el sector de la restauración por tercera vez. La voz se corrió pronto entre los consumidores españoles y los primeros establecimientos, según abrían, se llenaban de personas ávidas por conocer la experiencia Cervecería La Sureña. Al ritmo del tintineo de los cubos, la enseña experimentó una potente expansión mediante el modelo de franquicia. Tal fue la revolución que surgieron imitadores de la marca por doquier.
El negocio, desde el principio, no pudo tener más éxito. El jamón ibérico, el salmorejo, las gambas frescas, el queso, las chacinas, las lágrimas de pollo o el aceite de oliva son los productos imprescindibles de Cervecería La Sureña. A todo ello hay que añadir las dos grandes promociones que dinamizan la semana: Doblemanía (segunda ración gratis los jueves) y Días de Lágrimas (cubo más ración de lágrimas de pollo entre lunes y miércoles). Unos bocados propios de la dieta mediterránea, popular en todo el planeta por sus beneficios para la salud. Junto a estos valores, Cervecería La Sureña se encarga también de defender la llamada slow life, un estilo de vida inspiracional, sin prisas y lleno de optimismo que también juega su papel en la salud.
La innovación y el afán por cuidar a sus clientes forman parte de su triunfo. En 2014, Grupo Restalia alcanzó un acuerdo con Heineken para que se convirtiera en la compañía cervecera oficial de los establecimientos de 100 Montaditos y Cervecería La Sureña, una decisión marcada por razones de negocio y búsqueda de la excelencia en la calidad, pero además con unos tintes emocionales muy marcados, ya que la marca sevillana Cruzcampo se convertiría desde entonces en uno de los principales aliados. En 2014 llegaría también el rediseño, más fresco y divertido, de los famosos cubos de botellines y, con él, la franquicia La Sureña logró afianzar su identidad e incrementar las ventas.
Con dos marcas de gran renombre en el mercado a fecha de 2013, Restalia tomaba posiciones para abrir una nueva enseña, The Good Burger, que pronto se convertiría en el relevo natural de las hamburguesas de calidad, destinadas a un público urbano y exigente. ¿Siguiente revolución?

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