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La cultura de ocio y el tapeo español

España es el país de la Unión Europea con mayor densidad de bares por cada 1.000 habitantes. Acudir a estos locales es la opción de ocio preferida por los españoles, y es que la afición por el bar y la caña, o el vino, junto con una tapa o ración es un aspecto fundamental en torno al que gira buena parte de la vida española. En nuestro país, un bar no es un local en el que exclusivamente se va a tomar alcohol o a comer, un bar funciona como centro de encuentro entre amigos, familiares y también como punto de partida para entablar nuevas relaciones con otras personas. Acudimos a ellos para desayunar, para tomar aperitivos, almorzar y, sobre todo, por las tardes y noches para encontrarnos con los nuestros mientras se abre apetito de cara a la cena o, directamente se cena a base de pinchos y tapas. El frecuentar estos bares y cafeterías como herramienta para socializar, y para comer y beber, es un aspecto además que identifica muy bien a la propia cultura mediterránea y de nuestro país, distinguiéndonos de algunos de nuestros vecinos europeos que optan por hacer mayor vida dentro de sus hogares.

No obstante, tal y como se ha apuntado, los españoles no somos los únicos aficionados a la vida en el bar. En Italia, por ejemplo, comparten una forma similar de entender la función de estos establecimientos. Para los italianos, su vida social también gira en torno a estos lugares, de forma que pasan largas horas tomando café, vino, licores y comiendo en ellos mientras se relacionan.

Pero, ¿qué es lo que hace tan atractivos a estos locales para que tengan tal éxito y queramos pasar tanto tiempo dentro de ellos? Principalmente, debe ser una cuestión, como hemos dicho, de carácter y forma de vida. Los europeos del sur del continente somos más propensos a hacer vida fuera de casa, mostramos una forma de ser quizás más extrovertida y una actitud hacia la vida que le otorga gran importancia al tiempo libre y el ocio. Pero, obviamente, también contribuirá a este éxito la propia cultura gastronómica.

La mediterránea es una gastronomía rica, basada en productos de calidad y con gran fama a nivel internacional. Las tapas, los montaditos y las raciones son los reyes de la barra y de la mesa, y son lo que realmente identifica la forma de entender la pasión por los bares. Acudir a un establecimiento de restauración en países como España o Italia suele ser sinónimo en muchas ocasiones de disfrutar de una buena conversación mientras se disfruta también de buenos productos en comida y bebida. Y esto lo saben bien y lo aprecian quienes nos visitan desde el extranjero.
En el caso de España, uno de los aspectos que más sorprenden y gustan a los turistas es precisamente este, la buena comida y el gran ambiente que se genera en torno a ella en estos locales. Ello se refleja a su vez en el éxito de propuestas de hostelería que funcionan dentro de nuestro territorio, pero también fuera de él. Las propuestas basadas en modelos similares o que surgen de lo que conocemos como “bar español” o “bar de tapas” cada vez son más numerosas en multitud de lugares del mundo. Un buen ejemplo es el caso de las franquicias de Restalia, concretamente del caso de 100 Montaditos, que cuenta con locales en España, pero también ha abierto locales franquiciados en Italia, Portugal, Bélgica o en países del continente americano como México o Estados Unidos, con una gran acogida.

No hay duda de que la gastronomía española y mediterránea está de moda, pero también la forma de consumir y de vivir el ocio y la vida social en torno a ella gana cada vez más adeptos fuera de nuestras fronteras.

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