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¿Qué comer en la playa?

Durante las vacaciones, es normal que nos guste alternar el hecho de comer en franquicias de hostelería con comer al aire libre. Para muchas personas es mucho más cómodo hacerlo en un merendero que en la playa. Te puedes imaginar cuál es su principal razón: lo aparatoso que resulta comer sobre la arena. Sin embargo, hay una serie de pautas que podemos poner en práctica para que comer en la playa sea sencillo.
Lo primero es ser racionales con el tema del menaje. Lo ideal es llevar lo justo y necesario para que el despliegue a la hora de comer no sea excesivo. Por supuesto, no podemos olvidarnos de meter una ración de conciencia medioambiental en la nevera. Es decir, anteponer los recipientes reutilizables a los de plástico que acaban en la papelera. Por supuesto, los de cristal son peligrosos.
A la hora de decidir qué comer, hay que tener claro que almorzar en la playa no tiene que ser necesariamente tirar de sandwich, de bocata, de los clásicos filetes empanados o de la siempre socorrida tortillas de patatas. Hay muchas más opciones que podemos explorar. Por ejemplo, una fresca ensalada. En este caso, hay que llevar los aliños aparte para que a la hora de hincarle el diente no sepa rancia. Mucho cuidado con los huevos, el pescado crudo, la carne, la mayonesa y los lácteos frescos. Por efecto del calor pueden convertirse en un peligroso foco de intoxicación alimentaria.
Si prefieres disfrutar de una rica merluza o de una hamburguesa gourmet mejor sentarse a la mesa de una de las franquicias de hostelería que seguro que tenemos muy cerca de la playa. O, incluso, pedir  para llevar en las franquicias de Grupo Restalia y comernoslo en la playa, siempre y cuando, no nos olvidemos de recogerlo todo y tirar lo que sea basura a sus respectivos cubos.
Teniendo en cuenta que la comida de playa ha de ser ligera, te puedes hacer una idea de cuáles pueden ser tus recetas fetiche. Por ejemplo, unos tomates o pimientos rellenos de hortalizas, un plato nutritivo y completo que nos saciará para seguir disfrutando del día sin sufrir una digestión pesada. Después, podemos cenar más fuerte en uno de los establecimientos de Restalia.
Otra alternativa puede ser la clásica pero siempre triunfadora ensalada de pasta. Huye de la mayonesa porque se cortará con el calor y decántate por un aliño a base de aceite de oliva virgen y, si quieres, un poco de vinagre. Como decíamos antes, mejor llevarlos aparte y aliñar en el momento de comer. Podemos también llevar, siempre en la nevera portátil, una crema fría de calabaza, zanahoria, calabacín o lo que se te ocurra. Si lo prefieres, puedes disfrutar de unos rollitos de pavo o jamón acompañados de unos cherrys o un poco de pepino y zanahoria. Una comida sana y con la que cargarás las pilas para seguir disfrutando de la playa.

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